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El estado Lara lleva a Caracas sus mejores aromas y sabores del cocuy, su bebida más ancestral, en el Primer Festival del Agave Cocuy, que se realizará en la sede de Pdvsa La Estancia, de este 17 al 21 de octubre.

En dicho festival habrá cata, feria, gastronomía, música y poesía.

Además, en la jornada habrá conversatorios sobre los aspectos históricos, sociales, económicos y culturales de esta bebida que fue reconocida por la Asamblea Nacional, en el año 2006, como Patrimonio Nacional, Natural, Cultural y Ancestral de la República Bolivariana de Venezuela. 

El Agave Cocuy, planta que se produce fundamentalmente en los estados Lara y Falcón, permite la producción del famoso licor llamado Cocuy, así como otros bienes artesanales y medicinales.

Después de décadas de haber sido considerado ilegal y sus productores perseguidos o encarcelados, el cocuy es el único licor genuinamente venezolano, con sus orígenes en el centro-occidente.


Agencia Venezolana de Noticias (AVN)

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Se extiende al sur, como el fuego sagrado, el eco de la poesía. Desde Caracas celebraremos la palabra nuevamente, esta vez será en el Encuentro Poético del Sur, espacio de construcción, compartir y reflexión en el que se encontrarán voces fortísimas del quehacer literario. Su impulsor fundamental ha sido el poeta Joel Linarez, de Sur Poesía, el cual se ha dedicado con el corazón a construir latido a latido este proyecto en el que ha venido sumando diversas organizaciones e individualidades. Ha colectivizado la idea y así se ha llenado de fuerza, la ha hecho democrática y entonces el encuentro se ha hecho revolucionario, no sólo por lo que pregona en sí, sino por el método con el que se gesta. Ya hasta en Rusia llegaron los ecos del Sur y estamos emocionados con el encuentro, pues las sensibilidades no tienen fronteras, menos si las acompaña la poesía.

En nuestra historia hemos visto cómo este tipo de convocatorias han surtido para el bien de la humanidad efectos extraordinarios, que han ayudado a educar sentimientos, producir consciencia y perfilar acciones en pro de los valores más nobles, pues organizar a los poetas siempre ha significado un peligro para los ejércitos de la miseria, el egoísmo y la crueldad. Por ello creo con fervor que el imperialismo también tiembla cuando los poetas se encuentran en cualquier lugar del mundo. Ejemplo fue el Encuentro Internacional de Escritores Antifascista en España o II Encuentro Internacional de Intelectuales en defensa de la Cultura en 1937, donde Juan Negrín, presidente de la República española, pronunció un discurso en el ayuntamiento de Valencia y la hizo capital del antifascismo a través de cultura. Le escucharon, entre otros, los poetas chilenos Pablo Neruda y Vicente Huidobro, los cubanos Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, así como el peruano César Vallejo y los mexicanos Carlos Pellicer, Octavio Paz y Elena Garro, también Europa estuvo presente representada por escritores españoles como Antonio Machado o Rafael Alberti y franceses como André Malraux y Tristan Tzara. Hubo además representantes soviéticos, ingleses, alemanes, estadounidenses y hasta chinos… era la humanidad la que vibraba a través de la poesía y fueron más de 160 artistas y escritores que dieron garantía de ello.

El Encuentro Poético del Sur se ha planteado tres objetivos fundamentales; el primero es desarrollar una plataforma mundial de solidaridad con los pueblos, desde la poesía y las artes como medios de visibilización de las realidades que padecen y herramienta de transformación de las mismas. El segundo es Impulsar acciones que, desde la educación liberadora, permitan avanzar en la conquista de derechos fundamentales y profundizar la lucha colectiva contra la discriminación de cualquier índole, la guerra y la depredación del medio ambiente. Y el tercero es crear conciencia global sobre los peligros que amenazan a la humanidad, a través del llamado amoroso de la Poesía como lenguaje. Por tal motivo, creo que este encuentro, por su siglas y por su fin, también puede ser una Empresa de Propiedad Social para producir consciencia, belleza y organización. La poesía como punto de partida para luchar contra la plusvalía del odio.

La cita será en Caracas, cuna del libertador Simón Bolívar, del 27 al 31 de octubre de este año. El Encuentro Poético del Sur ésta dirigido a todas y todos los seres humanos que creen en la posibilidad cierta de construir en colectivo un camino que juntos recorramos y habrán muchas forma de participar, incluyendo la digital vía videoconferencia, en tal sentido, te invitamos también a seguir las redes sociales del encuentro. Asimismo si estás en capacidad de contribuir a la logística o tienes amigos que quisieran hacerlo, existe el medio a través de: https://www.goteo.org/project/Encuentro-Poético-del-Sur.

Finalmente cantaremos juntos con Benedetti y con todos los poetas que encarnan la misma idea de paz y justicia, celebraremos la vida del Chino Valera Mora y ese murmullo nerudiano se hará la algarabía de la comuna. Ganaremos batallas con la poesía y hasta los generales se pondrán a buscar duendes y poemas en medio del campo de guerra. Nos podrán con nosotros de tanto amor, de tanto sur, de tanta brisa fresca, pues como me ha dicho Joel “La poesía es batir de viento y al final es el mismo aire”.

El sur también existe
Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe
con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe
con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe
Mario Benedetti




Por David Gómez Rodríguez 

@davidgonez_rp

  
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No sé hasta qué punto ser poeta es una decisión, una opción o trampas del azar. En todo caso, una vez que comienza no hay quien lo detenga. En el momento que descubrimos la poesía y, más aún, cuando nos involucramos en sus marañas, la vemos en todas partes. Vemos poesía, leemos en poesía, soñamos en poesía, a tal punto que no nos queda más que identificarnos en poesía, y hasta nos califican como poetas.

A partir de allí, una vez adentro, nos preguntamos qué hacer con tanta musa suelta. Las intimamos en señales semánticas, alcahuetas amantes y se echan a volar...

Justo, en ese momento, dejan de pertenecernos, se desprenden de nuestras manos, de nuestro cuerpo... y, un buen día, se escapan y son otros los que sueñan y suspiran. Otros son dueños de su hechizo, lectores seducidos por un sentir anónimo y solo nos queda como testigo su esqueleto y letra de tímida sonrisa plasmada en un viejo poemario.

Arlette Valenotti


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Creo en un mundo que se rija por unidades de sonrisas
con impresoras de alegría en los bancos centrales
que distribuyan chistes en los cajeros automáticos
y las transacciones sean selladas con hamaquitas en los labios,
que cuelguen de los árboles en los pasillos de los supermercados
y adornan los huertos que alimentan el alma
que viaja descalza con su cestita en la mano.
Mangos,
guanábanas,
piñas,
tamarindos,
coloreando los trapos,
coloreando la piel.
Destilando aromas por linderos sin dueños,
atravesando alambres de sueños,
regando los cultivos de equidad
por donde corren las vocales que alimentan las tonadas
que viajan hasta el río persiguiendo tripones
pa' contarles que los números son cosa del diablo
porque el que aprende a contar empieza a cortar raíces
y confunde compartir con competir.
Por eso,
el mundo en el que creo TODO es a SONRISAS
porque el que más quiere, mas tiene
y el que más quiere, más contagia.
En eso se va la vida, (perdón)
en eso se iría...
Sembrando cosquillas
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Y comenzaron a desprenderse los pedazos de noche
al fondo mi diminuta corneta deja escuchar cantares de Alí Primera
un goteo próximo a la ventana desordena mis pensamientos.
Mis sentidos se agudizan mientras las estrellas se quitan los tacones,
el sol, un tanto arrogante
se toma su tiempo para enchufarse al sur del planeta.
Mientras lo espero,
mi hijo sacia su temprano vicio en mis senos sabor a caramelo.
De pronto...
Alí y el goteo son silenciados por la tertulia de unos chuchubes,
las estrellas van deslizándose de puntillas, poco a poco detrás de las nubes,
mechones dorados se mezclan con los pedazos de noche caídos,
todo es color,
todo es matices...
Naranjas,
azules,
mandarinas,
violetas.
Mi alma se mimetiza en esta alucinante armonía
y mis ojos sonrientes, sin pesares se cierran.
Ivonne Thompson
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Este 21 de septiembre la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello ofreció un ameno y sentido conversatorio para cantar y celebrar al “Chino” Valera Mora, autor de los títulos Amanecí de bala (1969) y Con un pie en el estribo (1972).

En esta actividad participaron los colectivos poéticos La Otra Orilla, Agave y el Frente de Creación Literaria Oficio Puro, quienes junto a los poetas Andrés Aguilar Pérez, Benito Mieses, Andrés Mejía y William Osuna, presidente de esta institución, compartieron historias, poemas y anécdotas del “Chino” Valera Mora, una de las voces más importantes de la literatura venezolana, que con su poesía desenfadada, irreverente y amorosa despertó el interés de los jóvenes, además de acompañar con su canto la lucha política librada durante la década de los sesenta.

El poeta William Osuna, presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello recuerda que “el Chino tenía una inteligencia feroz, vivía en el filo con el riesgo de su palabra. Las necesidades que tiene un poeta de nombrar la realidad están contenidas en el libro Amanecí de bala, donde se siente la militancia desde un sentido igualitario. Era irreverente en el verbo y la poesía”.

Víctor Valera Mora, oriundo de Trujillo, fue preso político en 1958, se graduó de sociólogo en la Universidad Central de Venezuela y luego incursionó en la lucha revolucionaria de la década de 1960, la cual acompañó con su libro Canción del soldado justo (1961), donde expresa los temas reivindicativos que más le preocupaban.

Es considerado uno de los poetas más importantes del siglo XX venezolano, cuya poesía retrató la lucha social de los revolucionarios venezolanos y latinoamericanos, sin dejar de lado el canto al amor y al erotismo. Su poesía continúa vigente y está impregnada de un profundo compromiso social y político, con gran dulzura, además.

En esta actividad participaron los colectivos poéticos La Otra Orilla, Agave y el Frente de Creación Literaria Oficio Puro, quienes junto a los poetas Andrés Aguilar Pérez, Benito Mieses, Andrés Mejía y William Osuna, presidente de esta institución, compartieron historias, poemas y anécdotas del “Chino” Valera Mora, una de las voces más importantes de la literatura venezolana, que con su poesía desenfadada, irreverente y amorosa despertó el interés de los jóvenes, además de acompañar con su canto la lucha política librada durante la década de los sesenta.

El poeta William Osuna, presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello recuerda que “el Chino tenía una inteligencia feroz, vivía en el filo con el riesgo de su palabra. Las necesidades que tiene un poeta de nombrar la realidad están contenidas en el libro Amanecí de bala, donde se siente la militancia desde un sentido igualitario. Era irreverente en el verbo y la poesía”.

Víctor Valera Mora, oriundo de Trujillo, fue preso político en 1958, se graduó de sociólogo en la Universidad Central de Venezuela y luego incursionó en la lucha revolucionaria de la década de 1960, la cual acompañó con su libro Canción del soldado justo (1961), donde expresa los temas reivindicativos que más le preocupaban.

Es considerado uno de los poetas más importantes del siglo XX venezolano, cuya poesía retrató la lucha social de los revolucionarios venezolanos y latinoamericanos, sin dejar de lado el canto al amor y al erotismo. Su poesía continúa vigente y está impregnada de un profundo compromiso social y político, con gran dulzura, además.

                                                                                                                     
                                                                                                                     Tomado: Correo del Orinoco
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