Ella acaricia tus motivos,
te roba la queja con sus labios,
entre piernas, tu feroz instinto queda domado,
ella de oídos sensoriales guarda el secreto del éxtasis,
sabe del despojo de cinco minutos de gloria,
y sola bajo la sábana impregnada,
sueña con un nuevo encuentro,
sin sombra
sin causa
sin porqué.
Griselda Bracoviche
Siempre te lo digo, Griselda...vas subiendo como la espuma. Este poema es tan sensual, diría que hasta cinematográfico, es una escena perfecta. ¡Bravo!
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